Restaurante Casa Robles

Desde 1954 están los de Casa Robles dedicándose al negocio de la restauración sevillana. Una vida entera que ha dado sus frutos, porque han conseguido tener varios establecimientos en esta tierra. Pero a mí me sigue llamando la primera institución, la que da a la Catedral y que ha sabido acomodarse al devenir de los tiempos con una elegancia y un saber estar que tumba. Porque hasta wifi tienen ya, quién iba a decírselo a mi padre, cuando se iba de vinos por allí con mi madre, uysh. ¡Anda, niño, cómo van a tené de eso! y yo: que síiiiii, papáaa, que han crecido muuuuucho.

Como que tienen diez salones y capacidad para 150 personas, que puedes celebrar en ese sitio lo que se te encarte. De igual manera todo el mundo lo comenta, que tienen la mejor carta de vinos de toda Sevilla.

Pero es que uno no tiene más que pensar que tantos años dan para mucho y se han puesto recopilar las recetas de los pueblecitos sevillanos y andaluces y, claro, eso es un tesoro de costumbre y tradición; con unos postres que elaboran ellos mismos, sin aditivos ni nada de nada, que se nota, porque están para repetir diez veces.

Aunque, en plena Semana Santa, entre penitencia y penitencia, yo me apunto a un potaje para seguir con los pasos.

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NURIA
NURIA

31 de enero de 2011 a las 18:56

Estuvimos cenando en Robles el sábado 29 de enero de 2011. No hicieron la reserva desde el hotel Inglaterra para las 22:00.
Llegamos a las 21:50 y nos dijeron que esperáramos en la barra. Estuvimos allí alrededor de 20 minutos y, lógicamente y dado que eran las 22:10, solicitamos de nuevo nuestra mesa. Nos mintieron descaradamente diciendo que el hotel había dicho que la reserva era entre las 22 y las 22:30, cosa incierta dado que la persona que llamó del hotel lo hizo delante de nosotros. Nos ofrecieron subir a otra zona sabiendo que íbamos con una persona discapacitada en silla de ruedas. El acceso a esa zona era totalmente imposible dadas las escaleras que tenía. Viendo que esta solución era inviable, además de, en nuestra opinión, una falta total de respeto nos dijeron que pasáramos a una mesa y que nos pondrían unas tapas mientras esperábamos. Nos pusieron dos platitos de pan con una ensaladita de cebolla y pimientos y un pancito con queso para cada uno. Algo escaso dado que éramos 7 personas. Finalmente, a las 22:50, una hora más tarde de nuestra llegada, nos sentaron.
Depués de todo, no tuvieron ni la deferencia de invitarnos a las bebidas que tomamos durante el tiempo de espera, consumiciones obligadas ya que no nos sentaban. Simplemente nos dijeron que nos habían invitado a unas tapas (de chiste) y nadie, ni el dueño, que por ahí estaba, se disculpó por la espera. Además hay que añadir el parón bastante largo entre los entrantes y el plato principal. Un desastre total de noche en un sitio que, por la acontecido, no vale lo que cuesta ni de lejos.

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